Tel: 94 480 29 87 | Móvil: 686 788 201 elenabocage@gmail.com

Cuando un diente cambia de color o aparecen en el mismo manchas blancas, amarillas o marrones que afean la sonrisa, los más habitual es pensar directamente en una limpieza dental, un blanqueamiento o incluso en ponerse carillas.

Sin embargo, antes de actuar es fundamental saber dónde se encuentra la alteración, cuál es su causa y si afecta a un solo diente o a varios. Además, una mancha superficial no se trata igual que un oscurecimiento producido desde el interior del diente.

Y es que, no todas las pigmentaciones necesitan cubrirse. En muchos casos existen tratamientos más conservadores que permiten aclarar el diente o disimular la diferencia de color.

Por eso, en el artículo de hoy del blog de la Clínica Dental Elena Bocage de Las Arenas queremos explicarte qué son las pigmentaciones internas, por qué aparecen y qué soluciones estéticas pueden valorarse.

¿Qué son las pigmentaciones internas?

Las pigmentaciones internas, también llamadas intrínsecas, son cambios de color que se producen dentro del esmalte o de la dentina.

A diferencia de las manchas externas causadas por el café, el tabaco o determinados alimentos, no suelen desaparecer con una limpieza dental o (en algunos casos) un blanqueamiento.

Como ya hemos mencionado, pueden presentarse como un oscurecimiento generalizado, afectar a varios dientes o aparecer únicamente en una pieza. Y también pueden tener forma de manchas blancas, amarillas o marrones cuando existe una alteración en la formación o mineralización del esmalte.

Por todo ello, antes de plantear un tratamiento estético para enmascarar el cambios de coloración, es importante confirmar que el diente está sano, ya que un cambio de color también puede ser la señal de un problema pulpar o de una lesión que necesita atención.

Pigmentaciones internas: 
soluciones estéticas sin carillas

¿Por qué puede cambiar de color un diente?

Las causas son muy variadas. Algunos dientes presentan alteraciones del color desde su formación, como puede ocurrir en determinados casos de fluorosis, hipomineralización o por el uso de ciertos medicamentos durante el desarrollo dental.

Otras veces, el cambio aparece después de un traumatismo. Un golpe puede dañar la pulpa y hacer que el diente se vuelva grisáceo, amarillento o más oscuro con el paso del tiempo.

También puede oscurecerse una pieza que ha recibido una endodoncia, debido a restos de sangre, materiales utilizados durante el tratamiento o cambios en los tejidos internos.

Por eso, cuando solo un diente cambia de color, especialmente si existe el antecedente de un golpe, no conviene intentar blanquearlo sin realizar antes una exploración y las pruebas necesarias.

 

Blanqueamiento profesional en dientes vitales

Cuando la pigmentación afecta a varios dientes y estos conservan su vitalidad, el blanqueamiento dental profesional puede ser una buena opción.

Los agentes blanqueadores actúan sobre los pigmentos del diente y permiten aclarar su color sin cubrir la superficie con una restauración.

Ahora bien, no todas las pigmentaciones responden del mismo modo. Los tonos amarillentos suelen ser más favorables que algunas coloraciones grises o alteraciones profundas y las manchas localizadas pueden seguir siendo visibles, aunque el tono general mejore.

Por eso, antes de empezar es importante valorar qué resultado puede conseguirse de forma realista y si será necesario combinarlo con otra técnica.

Pigmentaciones internas: 
soluciones estéticas sin carillas

Blanqueamiento interno para un diente endodonciado

Cuando el oscurecimiento afecta a un diente que ya tiene una endodoncia, puede realizarse un blanqueamiento interno.

En este procedimiento, el producto blanqueador se coloca dentro del diente durante un tiempo controlado para actuar sobre la pigmentación desde el interior. De esta forma se puede recuperar un color más parecido al de las piezas vecinas.

Antes de hacerlo, eso sí, es imprescindible comprobar que la endodoncia está correctamente realizada, que no existe infección y que el interior del diente puede sellarse de forma segura.

¿El “pero”? Que el resultado no siempre es completamente predecible y el color puede volver a cambiar con los años. Además, como cualquier tratamiento, tiene indicaciones y riesgos, por lo que debe planificarse y controlarse en clínica.

 

Microabrasión e infiltración de resina

Las manchas blancas o marrones del esmalte pueden necesitar un enfoque diferente.

Cuando la alteración es muy superficial, la microabrasión permite retirar de forma controlada una capa mínima de esmalte para reducir la mancha y conseguir una superficie más uniforme: es una técnica conservadora que no resulta adecuada si la pigmentación se encuentra a mayor profundidad.

En determinadas manchas blancas, lesiones posteriores a la ortodoncia, fluorosis o defectos del esmalte también puede utilizarse la infiltración de resina. Esta técnica introduce una resina muy fluida en la zona porosa del esmalte y modifica la manera en la que refleja la luz, haciendo que la diferencia de color sea menos visible.

Y en algunos casos ambas técnicas se pueden combinar con el blanqueamiento. La elección dependerá de la profundidad, el color y el origen de la lesión.

Pigmentaciones internas: 
soluciones estéticas sin carillas

¿Siempre pueden evitarse las carillas?

No siempre. Los tratamientos conservadores pueden mejorar muchas pigmentaciones, pero tienen límites.

Cuando el cambio de color es muy intenso, la lesión es profunda, existe una pérdida importante de esmalte o el diente necesita además modificar su forma, será necesario recurrir a carillas u otro tipo de restauración.

Aun así, comenzar por la opción menos invasiva permite conservar más estructura dental: en ocasiones, mejorar primero el color también ayuda a que, si finalmente se necesita una restauración, esta pueda ser más fina y natural.

 

La importancia de identificar la causa antes de tratar

Como ya hemos mencionado, dos manchas que parecen iguales pueden tener un origen y una profundidad completamente diferentes.

Por eso, el tratamiento no debería elegirse únicamente por el aspecto de la pigmentación. Es necesario valorar la vitalidad del diente, el estado de la pulpa, la presencia de restauraciones previas o endodoncias y el grosor del esmalte.

Si tienes un diente más oscuro o manchas que no desaparecen con una limpieza, llámanos a la Clínica Dental Elena Bocage de Las Arenas para solicitar una cita.