La ortodoncia ha avanzado mucho en los últimos años: en la actualidad, ya no solo se busca alinear los dientes o mejorar la estética de la sonrisa: también es fundamental entender qué factores pueden influir en la mordida, el desarrollo de los maxilares y la estabilidad del resultado a largo plazo.
Dentro de esta visión más completa, la respiración tiene un papel cada vez más importante a pesar de que muchas personas no relacionan la forma de respirar con la posición de los dientes… pero lo cierto es que respirar habitualmente por la boca puede influir en el desarrollo oral, especialmente durante la infancia.
Y también puede afectar a algunos tratamientos de ortodoncia, ya que la lengua, los labios, la musculatura facial y la respiración forman parte del equilibrio que ayuda a mantener los dientes en una posición estable.
Por eso, en el artículo de hoy, desde la Clínica Dental Elena Bocage de Las Arenas queremos explicarte qué relación existe entre ortodoncia y respiración, cómo puede influir en el tratamiento y cuándo conviene realizar una valoración profesional.
¿Qué relación existe entre la respiración y la boca?
La respiración nasal es la forma natural y fisiológica de respirar.
Cuando una persona respira correctamente por la nariz, la lengua suele descansar en una posición adecuada, los labios permanecen cerrados y la musculatura oral mantiene un equilibrio favorable.
En cambio, cuando una persona respira de forma habitual por la boca, este equilibrio puede alterarse: la lengua se coloca en una posición más baja y los labios pueden permanecer abiertos haciendo que los músculos de la cara funcionen de manera diferente.
Además, si la lengua empuja los dientes al tragar o al hablar, puede contribuir a mordidas abiertas, separaciones dentales o recaídas después de la ortodoncia.
Con el tiempo, especialmente en niños en fase de crecimiento, estos cambios pueden influir en la forma del paladar, el desarrollo de los maxilares y la posición de los dientes.
Por eso, la respiración oral no debe entenderse únicamente como una costumbre, sino como una señal que conviene valorar.

Respirar por la boca puede influir en el crecimiento
Durante la infancia, los huesos de la cara y los maxilares están en desarrollo y por eso en esta etapa, la forma de respirar, la posición de la lengua y los hábitos orales pueden influir en cómo crece la boca.
Como ya hemos mencionado, cuando un niño respira habitualmente por la boca, es frecuente que la lengua no se apoye correctamente en el paladar. Y esto puede favorecer un paladar más estrecho, falta de espacio para los dientes, mordida cruzada o alteraciones en la forma de cerrar la boca.
Algo que también puede estar relacionado con labios entreabiertos, ronquidos, sueño poco reparador o dificultad para mantener la boca cerrada en reposo.
Por eso, detectar la respiración oral a tiempo puede ser importante para planificar mejor el tratamiento y evitar que ciertos problemas se agraven con el crecimiento.
¿Qué señales pueden observar los padres?
En niños, hay señales pueden ayudar a los padres a sospechar que existe respiración oral.
Por ejemplo, dormir con la boca abierta, roncar, despertarse con la boca seca, tener labios resecos o mantener la boca entreabierta durante el día.
También puede llamar la atención que el niño mastique con la boca abierta, tenga ojeras frecuentes, se canse al comer o presente dificultades para pronunciar determinados sonidos.
Y desde el punto de vista dental, pueden aparecer dientes apiñados, paladar estrecho, mordida cruzada, mordida abierta o falta de espacio para los dientes definitivos: unas señales que no siempre significan que haya un problema grave, pero sí indican que conviene realizar una valoración.
Porque, cuanto antes se detecta la causa, más fácil es orientar el tratamiento de forma adecuada.

¿Cómo afecta la respiración al tratamiento de ortodoncia?
La ortodoncia corrige la posición de los dientes y mejorar la mordida, pero si existe una causa funcional que sigue actuando, el resultado puede ser menos estable por todo lo que ya hemos visto.
Por eso, antes de iniciar un tratamiento de ortodoncia, es importante valorar no solo cómo están colocados los dientes, sino también cómo respira el paciente, cómo traga, cómo coloca la lengua y cómo funciona la musculatura oral.
Y eso nos lleva a que, en algunos tratamientos, además de alinear los dientes, pueda ser necesario trabajar la función de la lengua y coordinar el caso con otros profesionales si hace falta
El éxito de la ortodoncia no depende únicamente de mover dientes, sino de conseguir un equilibrio estable.
¿Y puede la ortodoncia mejorar la respiración?
La respiración oral puede tener muchas causas, como obstrucciones nasales, alergias, vegetaciones, amígdalas, desviaciones del tabique u otros factores que no dependen únicamente de los dientes.
Por eso, cuando se sospecha que hay un problema respiratorio, será necesario coordinar la ortodoncia con la valoración de otros profesionales, como otorrinolaringólogos, pediatras o logopedas.
La ortodoncia puede formar parte de la solución, pero no siempre es el único tratamiento necesario.
¿Solo afecta a los niños?
La respiración oral suele tener más impacto durante la infancia, porque los maxilares aún están creciendo. Sin embargo, aunque en menor medida, también puede influir en adultos y afectar a la estabilidad del tratamiento de ortodoncia.
Además, otras posibles consecuencias son: sequedad oral, inflamación de encías, mal aliento o mayor sensación de incomodidad durante determinados tratamientos.

Resumiendo…
Como ya hemos mencionado, la respiración puede influir en el desarrollo de la boca, en la mordida y en la estabilidad de los tratamientos de ortodoncia.
Por eso, antes de iniciar un tratamiento, es fundamental valorar no solo la posición de los dientes, sino también los hábitos, la respiración, la posición de la lengua y los labios, y la función oral en conjunto.
¿Estás pensando en iniciar un tratamiento de ortodoncia y quieres saber qué factores pueden influir en tu caso? Llámanos a la Clínica Dental Elena Bocage de Las Arenas para solicitar una cita.