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La ortodoncia infantil ha avanzado mucho en los últimos años.

En la actualidad, ya no solo se busca corregir la posición de los dientes cuando el problema ya está presente sino también detectar a tiempo ciertas señales que pueden afectar en el futuro al desarrollo de la boca, la mordida y la sonrisa de los niños.

Por eso la ortodoncia preventiva tiene un papel cada vez más importante: las revisiones tempranas ayudan a detectar alteraciones en el crecimiento de los maxilares, hábitos orales perjudiciales o problemas de mordida que pueden ser más sencillos de tratar si se valoran a tiempo.

Muchas veces, los padres esperan a que salgan todos los dientes definitivos para consultar con el ortodoncista. Sin embargo, algunos problemas pueden empezar a observarse mucho antes, durante la infancia.

¿Quieres saberlo todo sobre la ortodoncia preventiva? Sigue leyendo este artículo que hemos preparado las profesionales de la Clínica Dental Elena Bocage de Las Arenas.

 

¿Qué es la ortodoncia preventiva? ¿A qué edad conviene hacer una primera valoración?

Como hemos avanzado, la ortodoncia preventiva se centra en detectar y prevenir problemas relacionados con la posición de los dientes, la mordida y el crecimiento de los maxilares durante la infancia.

Su objetivo no es colocar brackets de forma temprana en todos los niños, sino valorar si el desarrollo oral está siguiendo un patrón adecuado. Y aunque cada niño tiene un ritmo de desarrollo diferente, suele ser recomendable realizar una primera valoración ortodóncica incluso antes de que hayan salido todos los dientes definitivos.

Esto permite revisar cómo encajan los dientes, cómo crecen los maxilares y si existen hábitos que puedan interferir en el desarrollo de la boca.

Muchas familias consultan por primera vez cuando observan dientes torcidos, pero hay señales que pueden aparecer antes y que no siempre son tan evidentes.

Una revisión temprana no significa que el niño vaya a necesitar tratamiento en ese momento: simplemente sirve para controlar la evolución y detectar si será necesario actuar más adelante.

Ortodoncia preventiva: 
señales que los padres deben reconocer

¿Dientes muy apiñados? Es conveniente una revisión

Una de las señales más fáciles de reconocer por todos, seamos profesionales o no, es la falta de espacio.

Cuando los dientes de leche están muy juntos, cuando los dientes definitivos empiezan a salir torcidos o cuando parece que no hay sitio suficiente para que erupcionen correctamente, es recomendable realizar una valoración ya que el apiñamiento dental puede deberse a diferentes causas.

Detectarlo a tiempo permite estudiar si el niño necesita simplemente seguimiento o si conviene realizar algún tratamiento para favorecer una mejor erupción dental.

No todos los dientes torcidos en la infancia requieren tratamiento inmediato, pero sí deben valorarse para evitar que el problema avance sin control.

 

La mordida cruzada y la mordida abierta 

La mordida cruzada se da cuando algunos dientes superiores muerden por dentro de los inferiores, en lugar de hacerlo por fuera.

Esto puede afectar a un solo lado de la boca o a ambos, y en algunos casos provocar desviaciones al cerrar, desgaste dental o un crecimiento poco equilibrado de los maxilares.

¿Cómo podemos darnos cuenta? Observando si el niño cierra la boca “torcida” o que la mandíbula se desplaza hacia un lado al morder.

Por su parte, la mordida abierta ocurre cuando los dientes superiores e inferiores no llegan a contactar correctamente al cerrar la boca.

Puede verse, por ejemplo, cuando queda un espacio entre los dientes delanteros aunque el niño cierre la boca.

En muchos casos, la mordida abierta está relacionada con hábitos como el uso prolongado del chupete, chuparse el dedo, empujar los dientes con la lengua o respirar por la boca.

Estos tipos de mordida pueden afectar a la masticación, la pronunciación y el desarrollo de la sonrisa. Por eso, cuando se detecta, es importante valorar tanto la posición de los dientes como los hábitos que pueden estar influyendo en el problema.

Ortodoncia preventiva: 
señales que los padres deben reconocer

Ojo con el uso prolongado del chupete o el hábito de chuparse el dedo

El uso prolongado del chupete, chuparse el dedo o mantener ciertos hábitos de succión más allá de la edad recomendada puede favorecer alteraciones en la mordida.

Uno de los problemas más frecuentes asociados a estos hábitos es la mordida abierta que ya hemos mencionado, aunque también pueden aparecer cambios en la posición de los dientes o en la forma del paladar.

Y es que, cuanto antes se corrige un hábito que está interfiriendo en el desarrollo oral, más posibilidades hay de que la boca evolucione de forma favorable.

 

Dificultad para masticar o cerrar bien la boca

Otra señal que los padres pueden observar es la dificultad para masticar determinados alimentos o para cerrar bien la boca.

Algunos niños mastican siempre por el mismo lado, evitan ciertos alimentos, tardan mucho en comer o parecen no encajar bien los dientes al cerrar.

Estos pequeños detalles pueden indicar que existe alguna alteración en la mordida o en el desarrollo de los maxilares.

También puede haber niños que desgasten mucho los dientes, aprieten la mandíbula o tengan molestias al masticar.

Aunque no siempre significa que haya un problema importante, sí es recomendable realizar una revisión para valorar la causa.

 

Pérdida temprana o tardía de dientes de leche 

Los dientes de leche tienen una función muy importante.

Además de permitir masticar y hablar correctamente, también son los responsables de mantener el espacio necesario para que los dientes definitivos puedan salir en una posición adecuada.

Por eso, cuando un diente de leche se pierde demasiado pronto por caries, traumatismo o extracción, puede producirse una pérdida de espacio que dificulte la erupción del diente definitivo.

Ortodoncia preventiva: 
señales que los padres deben reconocer

La tecnología ayuda a planificar mejor

Uno de los mayores avances en odontología infantil ha sido la incorporación de herramientas digitales.

Actualmente, las revisiones pueden apoyarse en fotografías, escáner intraoral, radiografías y estudios de la mordida que permiten valorar con más precisión el desarrollo futuro de la boca.

Esto ayuda a planificar mejor cada caso y a decidir si es necesario intervenir o simplemente controlar la evolución.

 

RESUMIENDO…

1- La ortodoncia preventiva ayuda a detectar a tiempo problemas relacionados con la mordida, el espacio dental, los hábitos orales y el crecimiento de los maxilares.

2- Si observas que tu hijo respira por la boca, tiene dientes muy apiñados, muerde de forma extraña, ha perdido dientes de leche antes de tiempo o mantiene hábitos como chuparse el dedo, es recomendable consultar con un profesional.

En todos estos casos, te recomendamos que nos llames a la Clínica Dental Elena Bocage de Las Arenas para solicitar una cita.