Desde muy pequeños los especialistas nos hablan acerca del flúor dental y sus beneficios para nuestros dientes. Y es que, la prevención de las caries suele ser nuestro primer contacto con un dentista.
Sin embargo, ¿sabemos para qué sirve exactamente el flúor? Es decir, ¿el flúor es bueno o malo?
A lo largo de los años se han hecho docenas de investigaciones sobre su uso y los riesgos que pueden asociarse a su uso y por eso en la Clínica Dental Elena Bocage de Las Arenas hemos preparado este artículo para ti.
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¿Qué es el Flúor?
El flúor es un elemento químico que está presente en la naturaleza. Dicho elemento está considerado como uno de los más reactivos hasta el punto de que, si nuestra piel estuviera en contacto con flúor en estado puro, podríamos sufrir quemaduras químicas muy graves.
Sin embargo, los dentífricos y enjuagues bucales con los cuales realizamos nuestras rutinas de higiene bucodental no contienen flúor puro como tal. En realidad, están compuestos por un derivado del mismo conocido como ‘fluoruro’.
El motivo por el que el fluoruro está presente en las pastas dentífricas es porque, al reducir la solubilidad del esmalte, permite que el diente sea más resistente a los ácidos de las bacterias presentes en la placa.
Por este motivo, el uso del fluoruro es recomendado por los especialistas ya que les brinda a nuestros dientes los siguientes beneficios:
- Es antibacteriano: actúa como protección frente al desarrollo y expansión de las bacterias que producen el sarro.
- Incrementa los niveles de resistencia del esmalte.
- Remineraliza la capa del esmalte de nuestros dientes.
¿Cómo se descubrieron los efectos beneficiosos del Flúor?
A mediados del siglo XX, un equipo de investigadores de EEUU realizó un estudio en el que observaron que las personas que vivían en zonas donde el agua del grifo contenía, de forma natural, una mayor cantidad de flúor, mostraban una menor incidencia de caries, además de una salud bucal mucho más óptima.
Fueron estos resultados los que llevaron a que en ciudades de EEUU se comenzara a añadir flúor al agua de forma artificial. Con el paso del tiempo la fluoración del agua se extendió y, actualmente, se considera como uno de los grandes logros sanitarios. Algo que fue corroborado y destacado en el año 2016 por la Organización Mundial de la Salud.
Aun así, hay corrientes de opinión que dicen que el flúor no necesariamente debe ingerirse para ejercer su protección sobre nuestra dentadura, debido a que su aplicación puede ser totalmente tópica.
El uso constante del Flúor es bueno o malo?
Sin embargo, a pesar de lo dicho por la OMS, a lo largo de las décadas se han realizado estudios que han cuestionado los beneficios de la fluoración del agua.
Muchos especialistas indican que la reducción de la cantidad de caries no estuvo directamente vinculada con el agua, sino más bien con la implementación de dentífricos con flúor, además de otros productos sanitarios de cuidado de la salud dental… e incluso hay expertos que en su día fueron más allá y apuntaron una posible toxicidad del flúor en cuestión: el uso excesivo de esta sustancia se relacionó a su vez con otros efectos como, por ejemplo, el hipotiroidismo, el deterioro cognitivo o, incluso, el cáncer.
Finalmente, para dar una respuesta definitiva a tanta controversia, un estudio llevado a cabo por la Universidad de Chicago, logró demostrar nuevamente la seguridad de la fluorización del agua. En él se destacó cómo los distintos niveles naturales de flúor o una fluoración del agua nos ofrecen efectos positivos y beneficiosos. Eso sí, cabe destacar que siempre dentro de unos márgenes de seguridad.
En este sentido, no solo se constató el efecto positivo del flúor sobre nuestra salud bucodental y la disminución en la aparición de nuevas caries; además de todo esto, se demostró que el consumo de flúor no provocaba ningún efecto negativo sobre nuestra capacidad cognitiva.
No obstante, como ya hemos repetido con anterioridad, siempre debemos ser cuidadosos y no consumirlo en exceso.
El Flúor y la protección para nuestros dientes
Tal y como mencionamos más arriba, el flúor tiene la capacidad de proteger nuestros dientes de diversas formas:
En primer lugar, fortalece los dientes y fomenta el proceso de remineralización de nuestro esmalte. A través de dicho proceso se depositan minerales como el calcio en los dientes.
En segundo lugar, el flúor puede controlar el ácido existente dentro de nuestra boca. Recordemos que las bacterias de nuestros dientes suelen alimentarse de azúcares, además de que producen ácidos que erosionan la superficie de los dientes. Sin embargo, el flúor hace que nuestra boca tenga la capacidad de ser resiliente ante este efecto constante.
Aun con todo, la forma más eficiente y seguro de saber llevar un control de la salud bucodental es visitar con regularidad a los especialistas. Por eso te invitamos a que nos visites en las instalaciones de nuestra Clínica Dental Elena Bocage de Las Arenas.
Estaremos encantados de atenderte y ayudarte a conseguir una sonrisa ideal.
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