El móvil, la tablet y el ordenador forman parte del día a día de muchos adolescentes. Los utilizan para estudiar, hablar con amigos, jugar, ver contenidos… vamos, que en muchas ocasiones, se pasan varias horas seguidas mirando una pantalla.
Y aunque generalmente se relacione este hábito principalmente con la vista, el sueño o la capacidad de concentrarse, estudios recientes indican que también puede influir de manera indirecta en la salud oral.
Mantener la cabeza inclinada durante mucho tiempo, apretar los dientes mientras se juega o dormir peor son algunos de los hábitos que a veces aparecen alrededor del uso prolongado de dispositivos.
Esto no significa que el uso de pantallas cambie por sí sola la mordida. Sin embargo, durante la adolescencia la boca y los maxilares todavía están desarrollándose y determinados hábitos mantenidos en el tiempo pueden favorecer molestias musculares, sobrecargas o desequilibrios que conviene detectar cuanto antes.
Por eso, en el artículo de hoy del blog de la Clínica Dental Elena Bocage de Las Arenas queremos explicarte qué relación puede existir entre el uso de pantallas y la mordida en adolescentes, qué señales de alerta deberían llamarnos la atención y cuándo es recomendable realizar una valoración profesional.

¿Las pantallas pueden cambiar directamente la mordida?
La respuesta corta es no. El teléfono, la tablet o el ordenador no desplazan los dientes ni provocan por sí mismos una maloclusión. Y es que, la mordida depende de muchos factores: la genética, el crecimiento de los maxilares, la posición y el tamaño de los dientes, la respiración, la pérdida prematura de piezas…
Lo que sí puede ocurrir es que el uso prolongado de pantallas favorezca determinadas posturas o conductas que influyan en la musculatura de la cara, el cuello y la mandíbula. Por eso, más que hablar de una relación directa, debemos observar el conjunto de hábitos que acompañan a ese tiempo de pantalla.
La postura de la cabeza también influye en la mandíbula
Cuando un adolescente mira el móvil durante mucho tiempo, es frecuente que incline la cabeza hacia delante y curve la parte alta de la espalda. Cuanto más baja se encuentra la pantalla, mayor suele ser la flexión del cuello.
Y esta posición puede alterar temporalmente el equilibrio muscular al aumentar la tensión en la musculatura cervical y en los músculos que intervienen en los movimientos de la mandíbula, lo que hace que en algunos adolescentes puede aparecer cansancio facial, sensación de rigidez, dolor de cabeza o molestias al abrir y cerrar la boca.
Cambiar de postura, colocar la pantalla a una altura adecuada y hacer pausas ayuda a evitar que esa tensión se mantenga durante demasiado tiempo.

Apretar los dientes mientras se utiliza el móvil o el ordenador
Otro hábito que puede pasar desapercibido es mantener los dientes apretados durante los videojuegos, al estudiar, al responder mensajes o en momentos de mucha concentración.
En reposo, los dientes superiores e inferiores no deberían permanecer en contacto constante. Los labios pueden estar juntos, pero la mandíbula debe mantenerse relajada y con una pequeña separación entre ambas arcadas.
Cuando el adolescente aprieta los dientes con frecuencia (por el estrés que generan los juegos o algunos contenidos) la musculatura trabaja más de lo necesario y con el tiempo pueden aparecer dolor mandibular, sensibilidad dental, cefaleas, desgaste de los dientes o molestias en la articulación temporomandibular.
Por eso, si el adolescente termina el día con la mandíbula cansada o dolorida, conviene observar qué hace con los dientes mientras está frente a la pantalla.
El descanso también forma parte de la salud oral
Se ha demostrado que el uso de pantallas hasta última hora puede dificultar el descanso o retrasar el momento de ir a dormir. Y ahora, algunos estudios han observado también una asociación entre un mayor tiempo de pantalla y una mayor frecuencia de bruxismo del sueño en población infantil.
Si el adolescente hace ruidos al dormir o presenta desgaste dental o dolor mandibular o de cabeza al despertar, es recomendable consultar con un especialista.

Resumiendo… ¿Qué señales conviene vigilar?
Más que contar únicamente las horas de pantalla, es importante observar cómo utiliza el adolescente los dispositivos y si aparecen síntomas.
Conviene solicitar una valoración profesional si existen dolor frecuente en la mandíbula, chasquidos al abrir la boca, dificultad para masticar, dolores de cabeza al final del día, desgaste dental, dientes apretados de forma habitual o cambios evidentes en la mordida.
También es recomendable consultar si respira mucho por la boca, ronca, duerme mal, mantiene siempre los labios separados o adopta posturas muy forzadas durante largos periodos.
Estas señales no siempre indican un problema importante, pero revisarlas a tiempo permite diferenciar una molestia puntual de un hábito que necesita atención.
La importancia de una valoración profesional durante el crecimiento
Como ya hemos mencionado, las pantallas no cambian por sí solas la mordida… pero pueden influir en ella ya que durante la adolescencia todavía se producen cambios en los dientes, los maxilares y la musculatura.
Por eso, detectar a tiempo una alteración de la mordida o un hábito perjudicial permitirá decidir si basta con corregir rutinas, si es necesario realizar un seguimiento o si conviene plantear un tratamiento específico.
Si has observado en tu hijo o hija alguna de las señales que hemos mencionado, llámanos a la Clínica Dental Elena Bocage de Las Arenas para solicitar una cita y que podamos valorar su caso de manera personalizada.