La sensibilidad dental es un inconveniente frecuente que sufren millones de personas en todo el planeta.
Y es que, esa punzada o dolor intenso al consumir alimentos fríos, calientes, dulces o ácidos puede resultar sumamente incómoda e impactar sobremanera en la calidad de vida.
Aunque este es un problema puede presentarse de manera ocasional y pasado un tiempo desaparecer, es fundamental tomárselo muy en serio, ya que puede ser un signo de otros trastornos dentales que requieren atención.
En la Clínica Dental Elena Bocage de las Arenas, somos conscientes de lo incómoda que puede ser la sensibilidad dental y por eso en este artículo vamos a profundizar en cuales son habitualmente sus principales causas y a presentar soluciones efectivas para aliviar y prevenir su aparición.
¿Qué es exactamente la sensibilidad dental?
La sensibilidad dental, que también se conoce como hipersensibilidad dentinaria, se produce cuando la capa de dentina se encuentra expuesta.
¿Y qué es la dentina? El tejido interno de los dientes que contiene diminutos túbulos que se conectan directamente con el nervio.
Por eso, cuando la dentina no tiene protección, ciertos estímulos externos, como alimentos (muy) fríos, (muy) calientes, dulces o ácidos, pueden afectar al nervio, provocando así dolor.
Este dolor, que puede ser intenso y repentino, generalmente es temporal… aunque tiene el potencial de volverse crónico si no se aborda de manera adecuada.
Este es el motivo de que sea fundamental identificar la causa subyacente del mismo para poder encontrar el tratamiento más efectivo.
Causas frecuentes de la sensibilidad dental
La sensibilidad dental puede surgir por diversas razones, y conocerlas es crucial para seleccionar el tratamiento más adecuado:
- Desgaste del esmalte dental: El esmalte, que actúa como barrera protectora, puede desgastarse debido a un cepillado agresivo o el consumo de alimentos ácidos, lo que lleva a la exposición de la dentina y a un aumento de la sensibilidad.
- Retracción de las encías: Las enfermedades periodontales o una técnica de cepillado inadecuada pueden causar la retracción de las encías, dejando expuestas las raíces dentales.
- Caries y fracturas dentales: Las caries profundas o las fracturas pueden llegar a afectar a la dentina o al nervio, provocando dolor y sensibilidad.
- Bruxismo: El hábito de apretar o rechinar los dientes también desgasta el esmalte dental y genera sensibilidad, además de tensar los músculos y articulaciones de la mandíbula.
- Tratamientos dentales recientes: Procedimientos como empastes, blanquemientos o limpiezas profundas pueden ocasionar una sensibilidad temporal que suele desaparecer con el tiempo.
Opciones efectivas para tratar la sensibilidad dental
Afortunadamente, a día de hoy existen diversas formas de tratar la sensibilidad dental que van, desde modificaciones en la higiene bucal, hasta tratamientos especializados:
- Uso de pastas dentales desensibilizantes: Estas pastas están formuladas con ingredientes como nitrato de potasio o fluoruro de estaño, que dificultan que las señales nerviosas lleguen a los dientes.
- Enjuagues bucales con flúor: El flúor refuerza el esmalte dental y reduce la sensibilidad. Por eso -entre otros motivos- es tan aconsejable utilizar enjuagues después del cepillado para brindar una protección extra.
- Modificaciones en la técnica de cepillado: Es importante evitar cepillarse con demasiada fuerza: mejor optar por un cepillo suave y realizar movimientos circulares. Tampoco es aconsejable aplicar excesiva presión para prevenir el desgaste del esmalte y la retracción de encías.
- Tratamientos especializados en una clínica dental: En situaciones críticas, los odontólogos pueden utilizar barnices de flúor, selladores o realizar injertos de encía para cubrir las raíces expuestas y minimizar la sensibilidad.
Prevención de la sensibilidad dental
Por suerte, también es posible evitar la sensibilidad dental siguiendo unos buenos hábitos de higiene bucal:
- Mantener una adecuada higiene oral: Cepillarse los dientes al menos dos veces diarias y usar hilo dental cada día, previene la acumulación de placa y el desarrollo de caries.
- Limitar el consumo de alimentos y bebidas ácidas: Los productos ácidos como cítricos, refrescos y vinagres pueden desgastar el esmalte dental. Se aconseja consumirlos con moderación y enjuagar la boca con agua tras su ingesta.
- Uso de protectores orales: Para quienes padecen bruxismo, emplear una férula nocturna puede proteger el esmalte dental del desgaste excesivo.
- Visitas regulares al dentista: Es recomendable acudir al dentista al menos dos veces al año para chequeos y limpiezas profesionales, lo que permite identificar problemas dentales en sus etapas iniciales y prevenir complicaciones mayores.
Como ya hemos visto, la sensibilidad dental puede impactar de manera muy negativa en la calidad de vida.
Sin embargo, no es necesario resignarse a padecerla: con un diagnóstico adecuado y tratamientos eficaces, se puede mitigar el dolor y proteger los dientes a largo plazo.
En la Clínica Dental Elena Bocage de las Arenas, tenemos amplia experiencia en proporcionar a nuestros pacientes soluciones personalizadas y efectivas para la sensibilidad dental: si sientes molestias al consumir alimentos fríos, calientes o dulces, pídenos una cita hoy mismo.
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